Descripción de la ruta:
Partimos del parking que se ha acondicionado en la cabecera del cañón del río Vero. Una vez aparcado el vehículo, descenderemos en dirección a la pasarela de la estación de aforos y cruzaremos el río. A continuación, ascenderemos bordeando el barranco por un sendero claramente señalizado y luego cruzaremos otro que desciende a su interior. Luego remontaremos la loma, mientras divisamos los restos del antiguo Molino de Lecina que hay abajo del río. Al poco tiempo alcanzamos un rellano desde donde podremos disfrutar de una panorámica de la línea del Pirineo, del cañón del Vero y de su afluente, Basender.
A continuación, seguimos por la misma senda bordeando el barranco y luego remontaremos por el cauce hasta encontrar un camino que lo atraviesa. Lo tomaremos a mano izquierda y nos adentraremos en la Selba de Lezina hasta alcanzar una zona descarnada de lapiaz y agudos cantos calizos. Una vez aquí, dejaremos la senda para dirigirnos a una vaguada que hay a mano izquierda y que nos conducirá al borde del cañón. Allí podremos identificar el Camino de las Escaleretas. Tomaremos el sendero, que primero recorre una cornisa hacia el sur y luego accede a una terraza más ancha hasta alcanzar un desvío a mano izquierda que nos adentrará en una canal. Seguiremos por ella hasta encontrar la Cueva de Lecina Superior, protegida con una verja, porque contiene pinturas rupestres en su interior.
Volvemos a la bifurcación y atravesamos la terraza hacia el sur, luego alcanzamos la Fajana Pera, una terraza inferior más grande. A continuación, seguimos descendiendo, torcemos al norte y llegamos a las proximidades de la canal que hemos visitado antes. Seguiremos por ella a través de un abrigo y en su extremo nace un cable que facilita el paso por una pequeña repisa, que pasa por la cima de un gran bloque y luego se introduce de nuevo en la canal. Después la senda desciende hasta el margen derecho y, en esta misma dirección, accedemos a un pequeño circo ciego. En su extremo inferior hay que atravesar un espolón para acceder a un covacho semiesférico, que descenderemos gracias a unos viejos peldaños tallados en la roca que desembocan en el camino que sube a los abrigos del Gallinero, el final de nuestro recorrido.
La vuelta se realiza por el mismo camino y tiene un tiempo estimado de 45’.
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